
Basándome en mi experiencia, en donde he acompañado a Gerentes, Ejecutivos y colaboradores de varias áreas, he encontrado comunes denominadores que afectan las relaciones tanto interpersonales como intrapersonales.
Los principios claves para tener una alta inteligencia emocional en el trabajo, entre otros:
- Saber reconocer, nombrar y trabajar la emoción que se está sintiendo. Estudios han demostrado que solo el 36% de la población lo hacen. Mientras algunos contestan: estoy bien o mal (dicotomía); las personas que tienen amplio vocabulario emocional dicen: me siento enojado, frustrado, satisfecho, motivado, eufórico, etc. Mientras más se conocen las emociones o sentimientos, más sabrán cómo resolverlos.
- Recibir los cambios: Son capaces de adaptarse a los cambios. De hecho los buscan porque saben que la recompensa es el éxito y satisfacción.
- Es difícil hacer que se ofendan: Tienen gran confianza en sí mismos y mente abierta, si tienes plena consciencia de quién y cómo eres, nada es personal.
- Saber decir no: Cuándo actuar y cuándo no, no ser impulsivos, saber cuándo esperar para hacer algo. Ayuda a la salud ya que cuánto mayor sea la dificultad para decir que no, mayor es el riesgo de sufrir estrés y ansiedad. Nada demuestra más autocontrol que saber decir que no.
- Asumen sus errores y los superan: Como todos, las personas emocionalmente inteligente comete errores. Lo que los hace diferentes es que son capaces de detectarlos, asumirlos, corregirlos y pasar página.
- Mantener una actitud de empatía, positivismo, solidaridad y apertura, sin duda es un gran ingrediente para desarrollar una saludable inteligencia emocional.






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