Solidaridad y empatía en tiempos de crisis

Después de 1 mes de estar transitando por esta situación que tiene al mundo de cabeza, decidí escribir este artículo.  Desde mi observador, palabra muy frecuente y utilizada en el ámbito del Coaching, ahora me hace más sentido que nunca la particular forma en que vemos las cosas.  Cuando entendí que nada es verdad y nada es mentira, todo depende del color del cristal con que se mira, me provocó un “eureka” un “ajá” un “darme cuenta” que ese particular observador que soy hoy por hoy, ha sido un gran regalo en la vida.  Aunque no cabe duda, que como humana que soy, de repente hay días que los sesgos cognitivos entran a rondar en mi día a día, sin embargo he logrado ver más la solidaridad y empatía que está resurgiendo en muchos seres humanos.

Estas acciones me han sobrecargado emocionalmente de mucho agradecimiento a ver que hay una gran esperanza en los cambios a nivel humano, ya que todos tenemos esa capacidad de centrarnos ahora más en el ser que en el hacer, y justamente de eso se trata la lección que debemos trascender:  mirar para nuestro interior sin dejar la mirada hacia los que nos necesitan.  Esa mano generosa que está viviendo el sin fin de emociones que atravesamos día a día, y a pesar de ello, logramos identificarnos con aquel ser humano que nos sirve de espejo para reflejarnos el dolor que llevamos dentro.  Dolor que debe resignificarse como ese aprendizaje hacia el amor que habíamos olvidado y que nos hermana sin ver más que lo que somos, sin distinción alguna y sin juicio o prejuicio.

Esta decisión elegida por cierto, es lo que nos lleva a la humanización y a tener esa resiliencia que todos llevamos dentro.

Neurociencias, estrés y cuarentena con niños en casa

Una de mis pasiones, es haber conocido el funcionamiento, estructura y funcionamiento del cerebro, entre otros.

Cuando estamos fuera de nuestra zona de confort, nuestro cerebro está en estado de alarma, y esto es lo que ha estado sucediendo en las últimas semanas desde que inició la cuarentena. ¿Sabías que este estado de alarma en nuestro cerebro activa el cortisol?, la hormona que nos genera estrés y ansiedad y no solo a los adultos, sobre todo a los niños porque ellos aún no han desarrollado al 100 por ciento su evolución cerebral.   A continuación, te comparto algunos tips que desde la neurociencia les ayudarán a bajar los niveles de estrés, pero antes quiero darles una pincelada de lo que nuestro cerebro es y cómo funciona:

Esto me lleva a identificar en nuestro cerebro 3 partes que, aparentemente están separadas, no es así, están integradas porque trabajan juntas, pero cada parte del cerebro tiene una función muy significativa. 

El llamado “cerebro triuno”, que está conformado primero por el cerebro reptiliano: el más antiguo, primitivo o instintivo que regula las funciones fisiológicas involuntarias del cuerpo.  Este cerebro organiza y procesa las funciones que tienen que ver con el hacer y actuar como las rutinas y los hábitos, no le gusta cambiarlos porque ello le provoca gastar más energía.

En su evolución, en segundo lugar tenemos al cerebro límbico o emocional, en dónde se almacenan las emociones que dan por estímulos externos como los sentidos o internos como los pensamientos.

Y en tercer lugar, el sistema neocortex que es el racional, pensante, creativo, lúdico, es donde se dan los procesos intelectuales superiores y nos permite tener consciencia para controlar nuestras emociones.

Es importante esta pequeña introducción para conocer más sobre el estrés que estamos viviendo en estos tiempos y la ansiedad que provoca.  Nuestro cerebro está conformado por neuronas que son las que nutren el funcionamiento principal, que es conducir impulsos al cerebro.  Cuando tenemos un estímulo externo por cualquiera de nuestros sentidos o por el pensamiento, las neuronas reciben inmediatamente ese estímulo y buscan en el “archivador” de las emociones cómo reaccionar ante ellos.  En estas conexiones se van generando sustancias bioquímicas, si la situación es desde el miedo, incertidumbre, impaciencia, ansiedad, angustia, desesperación, (por mencionar algunas) se genera la hormona del cortisol que provoca alarma y estrés, ya pasada la alarma los niveles vuelven a su homeóstasis o a su nivel normal; pero resulta que en estos tiempos el “chorro” por llamarlo de alguna forma, no se cierra durante muchas horas, manteniéndonos en un estado nervioso alterado por el cortisol.

Ya explicado esto, debemos buscar entonces las hormonas que nos cambien y “cierren” ese chorro: tales como la endorfina: Llamada la molécula de la felicidad, ya que nos ayuda a disfrutar más de la vida y ser más resilientes; la oxitocina: Regula las emociones, se le llama la hormona del amor y del abrazo porque precisamente esta se libera cuando abrazamos a alguien, asimismo es la hormona que nos permite sentir empatía hacia los demás; serotonina: Es sumamente importante ya que es la que elabora la proteína de la melatonina la cual nos ayuda a regular el sueño y descansar.

¿CÓMO GENERAR ESTOS NEUROTRANSMISORES?

  1. Procesos de meditación durante el día, una vez en la mañana y otra vez en la noche. Si es necesario regular el cortisol, hacerlo cuando sintamos en nuestro cuerpo el estrés acumulado:

Si vemos que los niños están bajo el estrés inevitable, se le enseña a respirar y tener su foco atencional en “inhalar y exhalar”, si son más pequeños, que imiten a través de neuronas espejo a los padres y lo tomarán como un juego, dando cabida a que el cerebro haga su trabajo y los relaje.

  1. Reirse cuántas veces podamos al día, el cerebro no distingue si es real o verdadero, simplemente sabe que se está recibiendo un estímulo externo de alegría (aunque hagamos como sí) y empieza a generar paz y tranquilidad:

Inventarse con los hijos: a ver quién se ríe más durante 3 minutos y poner un cronómetro, puede ser tomando un video casero y compartirlo con la familia.

  1. Abrazar a los niños y contenerlos cada vez que lo requieran:

Mientras más edad tengan, podrán comprender mejor la situación y hacerles preguntas sobre cómo se sienten.  Si son pequeños, simplemente con abrazarlos y buscar que nos espejen con nuestra risa.

  1. Respirar, la respiración es lo único que nos conecta con el aquí y el ahora; así que cuando entren pensamientos intrusivos o estímulos externos no deseados, irnos inmediatamente a respirar con plena consciencia:

Este ejercicio se hace como un juego con los niños: ¡vamos a jugar a respirar, quien respire más fuerte será el vencedor!  Esta oxigenación hará que los niveles de estrés bajen inmediatamente.

  1. Movimientos corporales, se ha demostrado que bailar, jugar, cantar, mover el cuerpo, hace que el cerebro llegue a un nivel de calma que supera el estrés:

Caminar o hacer ejercicio con los niños ya sea media hora a 45 minutos al día, va “cerrando” el chorro del cortisol.  Poner videos infantiles para que sigan los movimientos de algún baile, hacer mímica con ellos de ir braceando al nadar, por ejemplo.

  1. Mantener una postura erguida, genera confianza, tranquilidad, sosiego:

Tomar consciencia de la postura de los niños, si los ves muy agachado o solo quiere estar acostado es una alarma del estrés que está teniendo, invitarlo a sentarse recto y escozar una sonrisa mientras estamos comiendo, mientras está jugando.

  1. Mantener contacto social, ahora con la tecnología es fácil contactarse con nuestros seres queridos y tener conversaciones de ánimo, alegría, esperanza, amor.

Ponerles por videollamada a su familia, amigos, para que tengan esa unión que les genera felicidad.

Inteligencia emocional para padres

He de confesar que cuando me pidieron escribir este artículo, me hizo un gran ruido en mi interior, ya que en mi época (soy de la generación baby boomer) todos estos temas ni se tocaban, y como no venimos con un manual bajo el brazo de “cómo educar a nuestros hijos”, hice lo mejor que pude sin una base de conocimiento sobre la inteligencia emocional.

Ahora con conocimientos sólidos y enfocándome en dar programas de Inteligencia Emocional, entre otros, he logrado comprender que este tema es tan importante y relevante para la salud mental y emocional en una familia, y es que como padres si queremos que nuestros hijos desarrollen su inteligencia emocional, qué mejor forma de hacerlo que modelar la nuestra, ya que no podemos transmitir aquello que no poseemos. 

Empecemos con definir ¿Qué es la inteligencia emocional?  Es la capacidad que tiene una persona de manejar, entender, seleccionar y trabajar sus emociones y las de los demás con eficiencia para generar resultados positivos.  En otras palabras, es la habilidad para gestionar bien las emociones para que nuestros hijos se sientan a felices a nuestro lado. Si yo como padre/madre no sé reconocer mis emociones, no sé nombrarlas y trabajarlas; los hijos percibirán de alguna forma ese sentir y empezarán a modelar lo que ven en su autoridad, es por ello de la importancia de estar bien con nosotros mismos.

Sabemos que es en la infancia cuando se van conformando los patrones, que en la mayoría son automáticos, sobre las emociones, y estos patrones se mantendrán en forma inconsciente en la etapa adulta.  Por eso es saludable empezar a reconocer, expresar y gestionar los miedos, tristeza, enojo, entre otras emociones; para saber cómo resolver los conflictos con los hijos.

 Cuando los niños nacen no saben cómo gestionar sus emociones, es por ello que muchas veces éstas los desborden y somos los padres los responsables de enseñarles cómo hacerlo.  Así que aquí van algunas ideas para empezar a gestionar las emociones:

  1. Es imprescindible como padres desarrollar competencias como el alfabetismo emocional, o sea estar conscientes de reconocer y nombrar las emociones que estamos sintiendo. ¿Qué generó esa emoción?, ¿para qué la estoy sintiendo? y así poder trabajar en ella.
  2. Sentir la empatía por mi hijo y enseñarle a calmarse, pero para ello debo como padre obtener esa calma desde mi interior y respirar unos segundos me ayudará a obtenerla. Contar interiormente hasta 10 es una gran herramienta para estar centrado como padre y no contagiarme con la emoción de mi hijo.
  3. Bajarme a su altura y verlo directamente a los ojos, tocarlo para que sienta mi contacto y no reprima la emoción. La idea es que la sepa nombrar y manejar.
  4. Preguntarle sobre la emoción, ¿qué estás sintiendo? ¿qué te pasa mi amor? ¿qué te ocurre? ¿cuál de estas emociones sientes en este momento, tristeza, miedo, enojo?
  5. Escucharlo y asentir con la cabeza para que corporalmente se sienta comprendido y hablarle desde una perspectiva más amplia, tal como: Entiendo que estés sintiendo esto….. ¿quieres que te ayude a sentirte mejor? ¿qué necesitas?
  6. Si acepta el ofrecimiento, le ofrecemos alternativas para sentirse mejor, tal como ¿qué te haría sentirte mejor? ¿cómo quieres sentirte?
  7. Si no acepta el ofrecimiento, decirle que allí estaremos cuando quiera hablar y recordarle que siempre puede hacer algo para sentirse mejor.

¿Cuáles considera que son principios clave de la inteligencia emocional en el trabajo?

Basándome en mi experiencia, en donde he acompañado a Gerentes, Ejecutivos y colaboradores de varias áreas, he encontrado comunes denominadores que afectan las relaciones tanto interpersonales como intrapersonales.

Los principios claves para tener una alta inteligencia emocional en el trabajo, entre otros:

  1. Saber reconocer, nombrar y trabajar la emoción que se está sintiendo. Estudios han demostrado que solo el 36% de la población lo hacen.  Mientras algunos contestan: estoy bien o mal (dicotomía); las personas que tienen amplio vocabulario emocional dicen: me siento enojado, frustrado, satisfecho, motivado, eufórico, etc.  Mientras más se conocen las emociones o sentimientos, más sabrán cómo resolverlos.
  2. Recibir los cambios: Son capaces de adaptarse a los cambios. De hecho los buscan porque saben que la recompensa es el éxito y satisfacción.
  3. Es difícil hacer que se ofendan: Tienen gran confianza en sí mismos y mente abierta, si tienes plena consciencia de quién y cómo eres, nada es personal.
  4. Saber decir no: Cuándo actuar y cuándo no, no ser impulsivos, saber cuándo esperar para hacer algo. Ayuda a la salud ya que cuánto mayor sea la dificultad para decir que no, mayor es el riesgo de sufrir estrés y ansiedad. Nada demuestra más autocontrol que saber decir que no.
  5. Asumen sus errores y los superan: Como todos, las personas emocionalmente inteligente comete errores. Lo que los hace diferentes es que son capaces de detectarlos, asumirlos, corregirlos y pasar página.
  6. Mantener una actitud de empatía, positivismo, solidaridad y apertura, sin duda es un gran ingrediente para desarrollar una saludable inteligencia emocional.

Ni Mejor Ni Peor… SOLO DIFERENTES

La diferencia entre el cerebro femenino y masculino desde la Neurociencia NI MEJOR NI PEOR… SOLO DIFERENTES

Para contextualizar sobre el tema, es importante definir lo qué es la Neurociencia. Es una “disciplina científica que estudia la estructura, función, desarrollo, bioquímica, farmacología y patología del sistema nervioso y de cómo sus diferentes elementos interactúan, dando lugar a las bases biológicas de la conducta”; en otras palabras: es una disciplina científica que estudia todas las estructuras del cerebro para determinar el comportamiento del ser humano.

Respecto a la diferencia de género, ésta se produce a nivel genético desde el momento del desarrollo embrionario. Las mujeres poseen 2 genes XX y el hombre 2 genes XY, que son los responsables de la diferencia sexual, a partir de la octava semana de gestación.  Las acciones provenientes de las hormonas sexuales causan la diferencia de género en el cerebro, tanto en la morfología como en las funciones, antes de esas 8 semanas, los embriones masculinos y femeninos son prácticamente iguales.

A continuación se presentan las diferencias en mujeres y hombres.

ELLAS:

  1. TIENEN MAYOR CAPACIDAD PARA MEMORIZAR:

En la fijación de recuerdos con contenidos emocionales, así como listas y asociación de nombre de una persona con rostro.  Evoca recuerdos emocionales con mayor rapidez  que el hombre y los fija con mayor permanencia en el tiempo.

Existen 2 estructuras que intervienen: las amígdalas, que desempeñan un rol activo en la vida emocional de ambos sexos, inclusive son más grandes en el cerebro masculino.  Sin embargo, ante estímulos de contenidos idénticos o similares, por ejemplo, un estímulo visual de violencia, tiene mayor activación en el cerebro femenino.  Específicamente a la mujer en la amígdala izquierda y en los hombres se activaba la amígdala derecha.  La actividad de la amígdala izquierda se correlaciona para que el evento emotivo sea recordado, mientras que la actividad en la amígdala derecha no está relacionada con la fijación de recuerdo.

Asimismo, el hipocampo juega un papel importante, ya que es una de las estructuras más importantes en la formación de la memoria. Posee un mayor tamaño en el cerebro de la mujer.

Esto hace que en promedio, las mujeres tengan facilidad para expresar sus emociones y mayor capacidad para recordar en forma detallada los episodios con carga emocional.

  • ESTÁN MEJOR ESTRUCTURADAS PARA LA EMPATÍA EMOCIONAL

La empatía emocional se puede observar con mayor claridad en las mujeres. Desde antes de cumplir  un año, logran captar estados de tristeza, frustración o estrés de otras personas más que los hombres y ello se refleja en la conducta.

Es una aptitud natural en la mujer, ya que cuentan con una mayor cantidad de neuronas espejo (grupo de células nerviosas que están relacionadas con los compartimentos empáticos imitando o reflejando la acción del otro).

  • CONTEMPLAN VARIEDAD DE FUNDAMENTOS AL ANALIZAR Y DECIDIR:

Dada su configuración neuronal, las mujeres están dotadas biológicamente para incorporar mayor cantidad de datos, experiencia e información. Y es que en las mujeres,  el cuerpo calloso que separa al cerebro izquierdo y al derecho es más ancho en la mujer, lo que hace que las conexiones neuronales entre los dos hemisferios sea más rica. Utiliza ambos hemisferios ante tareas complejas, lo que la hace tener una visión más amplia de una situación.

Tienen mayor variedad de atributos emocionales, holísticos y creativos que el hombre.  Ya que la visión del hombre al decidir resulta  más focalizada.

El área del lenguaje se encuentra físicamente en la parte posterior del cerebro, por lo que las mujeres tienen mayor cantidad de neuronas, esto las hace ser proclives a tener fluidez verbal y comunicación.

ELLOS:

  1. GESTIONAN DE OTRA FORMA LAS EMOCIONES:
  • POSEEN MAYOR SUPERIORIDAD EN EL DESARROLLO DE LAS AREAS VISOESPACIALES:

Esta misma habilidad les permite ser más veloces en la interpretación de los objetos a primera vista. En comparación con las mujeres que necesitan más tiempo para darle forma a los objetos. Tienen mayor habilidad de ubicación y percepción espacial de los objetos, por ejemplo, interpretación de mapas y controladores aéreos.

Le otorga ventaja a los hombres para estas actividades que requieren del pensamiento analítico relacionado con el procesamiento de este tipo de información.

  • LA AGRESIVIDAD ES MAYOR EN ELLOS:

Esta diferencia, sumada a la influencia cultural, puede explicar por qué razón son más comunes las peleas a nivel corporal entre hombres, que suelen resolver sus conflictos de ese modo. Debido a que el hombre segrega más testosterona, ésta se relaciona con la agresividad.

Asimismo, los hace proclives a las luchas competitivas.

Gracias a la Neurociencias, en la actualidad es posible determinar,  que si bien es cierto que los cerebros femeninos y masculinos vienen a este mundo con un conjunto de características definidas por sus hormonas apenas salen del útero materno, los cerebros se comportan de manera distinta por los estímulos que reciben del entorno.

Estas diferencias, tanto las innatas como las adquiridas, dan como resultado distintos estilos de procesamiento de la información, la atención que se le presta o se le quita a los diferentes aspectos de la realidad, la interpretación de los estímulos sensoriales, el aprendizaje, memoria, entre otros.

Sin embargo, hoy, se conoce la existencia de la neuroplasticidad; que es la capacidad del cerebro de aumentar o disminuir el número de ramificaciones neuronales y de sinapsis.

El conocer que el cerebro es plástico, es adaptativo a las actividades y que cambia su estructura de forma significativa a lo largo de la vida, es aprender que, las diferencias que restan calidad a la vida, pueden ser modificadas conscientemente si el ser humano se lo propone.