
He de confesar que cuando me pidieron escribir este artículo, me hizo un gran ruido en mi interior, ya que en mi época (soy de la generación baby boomer) todos estos temas ni se tocaban, y como no venimos con un manual bajo el brazo de “cómo educar a nuestros hijos”, hice lo mejor que pude sin una base de conocimiento sobre la inteligencia emocional.
Ahora con conocimientos sólidos y enfocándome en dar programas de Inteligencia Emocional, entre otros, he logrado comprender que este tema es tan importante y relevante para la salud mental y emocional en una familia, y es que como padres si queremos que nuestros hijos desarrollen su inteligencia emocional, qué mejor forma de hacerlo que modelar la nuestra, ya que no podemos transmitir aquello que no poseemos.
Empecemos con definir ¿Qué es la inteligencia emocional? Es la capacidad que tiene una persona de manejar, entender, seleccionar y trabajar sus emociones y las de los demás con eficiencia para generar resultados positivos. En otras palabras, es la habilidad para gestionar bien las emociones para que nuestros hijos se sientan a felices a nuestro lado. Si yo como padre/madre no sé reconocer mis emociones, no sé nombrarlas y trabajarlas; los hijos percibirán de alguna forma ese sentir y empezarán a modelar lo que ven en su autoridad, es por ello de la importancia de estar bien con nosotros mismos.
Sabemos que es en la infancia cuando se van conformando los patrones, que en la mayoría son automáticos, sobre las emociones, y estos patrones se mantendrán en forma inconsciente en la etapa adulta. Por eso es saludable empezar a reconocer, expresar y gestionar los miedos, tristeza, enojo, entre otras emociones; para saber cómo resolver los conflictos con los hijos.
Cuando los niños nacen no saben cómo gestionar sus emociones, es por ello que muchas veces éstas los desborden y somos los padres los responsables de enseñarles cómo hacerlo. Así que aquí van algunas ideas para empezar a gestionar las emociones:
- Es imprescindible como padres desarrollar competencias como el alfabetismo emocional, o sea estar conscientes de reconocer y nombrar las emociones que estamos sintiendo. ¿Qué generó esa emoción?, ¿para qué la estoy sintiendo? y así poder trabajar en ella.
- Sentir la empatía por mi hijo y enseñarle a calmarse, pero para ello debo como padre obtener esa calma desde mi interior y respirar unos segundos me ayudará a obtenerla. Contar interiormente hasta 10 es una gran herramienta para estar centrado como padre y no contagiarme con la emoción de mi hijo.
- Bajarme a su altura y verlo directamente a los ojos, tocarlo para que sienta mi contacto y no reprima la emoción. La idea es que la sepa nombrar y manejar.
- Preguntarle sobre la emoción, ¿qué estás sintiendo? ¿qué te pasa mi amor? ¿qué te ocurre? ¿cuál de estas emociones sientes en este momento, tristeza, miedo, enojo?
- Escucharlo y asentir con la cabeza para que corporalmente se sienta comprendido y hablarle desde una perspectiva más amplia, tal como: Entiendo que estés sintiendo esto….. ¿quieres que te ayude a sentirte mejor? ¿qué necesitas?
- Si acepta el ofrecimiento, le ofrecemos alternativas para sentirse mejor, tal como ¿qué te haría sentirte mejor? ¿cómo quieres sentirte?
- Si no acepta el ofrecimiento, decirle que allí estaremos cuando quiera hablar y recordarle que siempre puede hacer algo para sentirse mejor.






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