
Una de mis pasiones, es haber conocido el funcionamiento, estructura y funcionamiento del cerebro, entre otros.
Cuando estamos fuera de nuestra zona de confort, nuestro cerebro está en estado de alarma, y esto es lo que ha estado sucediendo en las últimas semanas desde que inició la cuarentena. ¿Sabías que este estado de alarma en nuestro cerebro activa el cortisol?, la hormona que nos genera estrés y ansiedad y no solo a los adultos, sobre todo a los niños porque ellos aún no han desarrollado al 100 por ciento su evolución cerebral. A continuación, te comparto algunos tips que desde la neurociencia les ayudarán a bajar los niveles de estrés, pero antes quiero darles una pincelada de lo que nuestro cerebro es y cómo funciona:
Esto me lleva a identificar en nuestro cerebro 3 partes que, aparentemente están separadas, no es así, están integradas porque trabajan juntas, pero cada parte del cerebro tiene una función muy significativa.
El llamado “cerebro triuno”, que está conformado primero por el cerebro reptiliano: el más antiguo, primitivo o instintivo que regula las funciones fisiológicas involuntarias del cuerpo. Este cerebro organiza y procesa las funciones que tienen que ver con el hacer y actuar como las rutinas y los hábitos, no le gusta cambiarlos porque ello le provoca gastar más energía.
En su evolución, en segundo lugar tenemos al cerebro límbico o emocional, en dónde se almacenan las emociones que dan por estímulos externos como los sentidos o internos como los pensamientos.
Y en tercer lugar, el sistema neocortex que es el racional, pensante, creativo, lúdico, es donde se dan los procesos intelectuales superiores y nos permite tener consciencia para controlar nuestras emociones.
Es importante esta pequeña introducción para conocer más sobre el estrés que estamos viviendo en estos tiempos y la ansiedad que provoca. Nuestro cerebro está conformado por neuronas que son las que nutren el funcionamiento principal, que es conducir impulsos al cerebro. Cuando tenemos un estímulo externo por cualquiera de nuestros sentidos o por el pensamiento, las neuronas reciben inmediatamente ese estímulo y buscan en el “archivador” de las emociones cómo reaccionar ante ellos. En estas conexiones se van generando sustancias bioquímicas, si la situación es desde el miedo, incertidumbre, impaciencia, ansiedad, angustia, desesperación, (por mencionar algunas) se genera la hormona del cortisol que provoca alarma y estrés, ya pasada la alarma los niveles vuelven a su homeóstasis o a su nivel normal; pero resulta que en estos tiempos el “chorro” por llamarlo de alguna forma, no se cierra durante muchas horas, manteniéndonos en un estado nervioso alterado por el cortisol.
Ya explicado esto, debemos buscar entonces las hormonas que nos cambien y “cierren” ese chorro: tales como la endorfina: Llamada la molécula de la felicidad, ya que nos ayuda a disfrutar más de la vida y ser más resilientes; la oxitocina: Regula las emociones, se le llama la hormona del amor y del abrazo porque precisamente esta se libera cuando abrazamos a alguien, asimismo es la hormona que nos permite sentir empatía hacia los demás; serotonina: Es sumamente importante ya que es la que elabora la proteína de la melatonina la cual nos ayuda a regular el sueño y descansar.
¿CÓMO GENERAR ESTOS NEUROTRANSMISORES?
- Procesos de meditación durante el día, una vez en la mañana y otra vez en la noche. Si es necesario regular el cortisol, hacerlo cuando sintamos en nuestro cuerpo el estrés acumulado:
Si vemos que los niños están bajo el estrés inevitable, se le enseña a respirar y tener su foco atencional en “inhalar y exhalar”, si son más pequeños, que imiten a través de neuronas espejo a los padres y lo tomarán como un juego, dando cabida a que el cerebro haga su trabajo y los relaje.
- Reirse cuántas veces podamos al día, el cerebro no distingue si es real o verdadero, simplemente sabe que se está recibiendo un estímulo externo de alegría (aunque hagamos como sí) y empieza a generar paz y tranquilidad:
Inventarse con los hijos: a ver quién se ríe más durante 3 minutos y poner un cronómetro, puede ser tomando un video casero y compartirlo con la familia.
- Abrazar a los niños y contenerlos cada vez que lo requieran:
Mientras más edad tengan, podrán comprender mejor la situación y hacerles preguntas sobre cómo se sienten. Si son pequeños, simplemente con abrazarlos y buscar que nos espejen con nuestra risa.
- Respirar, la respiración es lo único que nos conecta con el aquí y el ahora; así que cuando entren pensamientos intrusivos o estímulos externos no deseados, irnos inmediatamente a respirar con plena consciencia:
Este ejercicio se hace como un juego con los niños: ¡vamos a jugar a respirar, quien respire más fuerte será el vencedor! Esta oxigenación hará que los niveles de estrés bajen inmediatamente.
- Movimientos corporales, se ha demostrado que bailar, jugar, cantar, mover el cuerpo, hace que el cerebro llegue a un nivel de calma que supera el estrés:
Caminar o hacer ejercicio con los niños ya sea media hora a 45 minutos al día, va “cerrando” el chorro del cortisol. Poner videos infantiles para que sigan los movimientos de algún baile, hacer mímica con ellos de ir braceando al nadar, por ejemplo.
- Mantener una postura erguida, genera confianza, tranquilidad, sosiego:
Tomar consciencia de la postura de los niños, si los ves muy agachado o solo quiere estar acostado es una alarma del estrés que está teniendo, invitarlo a sentarse recto y escozar una sonrisa mientras estamos comiendo, mientras está jugando.
- Mantener contacto social, ahora con la tecnología es fácil contactarse con nuestros seres queridos y tener conversaciones de ánimo, alegría, esperanza, amor.
Ponerles por videollamada a su familia, amigos, para que tengan esa unión que les genera felicidad.






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